Para construir nuevos edificios discursivos en Medicina necesitamos arquitectos.
Gente creativa y con valores estéticos, jugadores con las palabras y utopistas del ahora.Trabajadores de las formas.
Poetas, también.
Para llenar nuestras palabras despojadas de metáforas, metonimias sin deseos, ideas vacías de humanidad que encadenan nuestros pensamientos a los dispositivos de poder, control y vigilancia del orden a cumplir y de mercantiles prácticas productoras de ganancias.
Transformar los Hospitales, de cárceles corporales, comandadas por médicos- policías, endurecidos por la estructura burocrática, lugar de las repeticiones vinculares, depósito de los marginados del sistema económico, escalera a la fama de políticos- médicos: con bellos discursos seductores y convincentes que forman y ordenan la tropa sanitaria.
Envoltorio de caos y espacio de la violencia social, ante demandas imposibles de resolver sin cambiar el modelo sanitario.
La Salud como mercancía,es la ideología del negocio médico. O un derecho de la humanidad que necesita sociedades amorosas con funciones maternas, paternas y filiales de cuidados, protección y promoción de las sensorialidades, de la sexualidad, de nuevas vincularidades pacíficas y amatorias.
Hospitales como espacios creativos, abiertos, plurales y democráticos, lugares de diálogo comunicativo y de reflexión. Donde la cultura amplie las corporalidades, las quejas creen cambios vinculares necesarios y terapéuticos, donde la utopía deba y pueda ser posible.
El dolor disminuye con amor, los cuidados calman los miedos. Hospitales y consultorios como lugares de esperanza y alegría. Escenarios de un Teatro de lo nuevo: la enfermedad como juego dramático, donde las tragedias se convierten en comedias.
Donde el conocimiento construye complejos y útiles saberes- herramientas de cambio, ampliadoras multidimensionales y redentorias de la humanidad.
Dr.Alejandro Wajner, Diciembre 2003
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